En el ámbito funerario, dos especializaciones esenciales son la tanatopraxia y la tanatoestética. La tanatopraxia se refiere a la práctica de conservar y preparar el cuerpo después del fallecimiento, utilizando técnicas científicas para su desinfección y preservación. Por otro lado, la tanatoestética abarca el conjunto de técnicas estéticas aplicadas al cadáver para mejorar su presentación, incluyendo el maquillaje y arreglo del cabello, permitiendo así una despedida más amena y digna. Aunque complementarias, cada una requiere habilidades y formación específica. Existen cursos especializados que capacitan a los profesionales para ejercer con respeto y calidad en estas áreas, asegurando un servicio esencial en el proceso de duelo.