Es muy simple creer que no existen riesgos laborales en oficinas y despachos. Por el contrario las chances de experimentar complicaciones de salud producto de la rutina laboral diaria es una amenaza real y latente, solo que más lenta y sutil. Este error común de apreciación se debe a la diferencia con las infraestructuras laborales industriales. Ya que en los despachos y oficinas existen pocas posibilidades de sufrir una herida severa, producto de una situación u error sobrevenido; no se manipulan grandes cargas de materiales, ni se operan complicadas maquinarias o aparatos.