Hace décadas, tener que convertirte en una marca , sólo tenía una utilidad estratégica. Servía para poder diferenciarte, en tu negocio, de tus competidores. Hoy, ya no se ve tan a menudo, a los emprendedores haciendo uso de esta arma. ¿Por qué? Internet se ha convertido en la plataforma perfecta para escribir y editar nuestro propio contenido, no se ha convertido en creadores. La web, nos convirtió en nuestra propia marca.