La proactividad comercial es uno de los valores empresariales y profesionales más importantes del nuevo milenio. Si queremos que nuestra empresa se mantenga en la cresta de la ola, ya no podemos tener una posición reactiva frente a nuestros compradores potenciales. En un mercado cada vez más saturado de ofertas, solo destacan las compañías que saben ofrecerle a sus clientes y compradores lo que desean, cómo lo desean y en el momento en que lo desean. Es decir, tenemos que adelantarnos, pues si no lo hacemos nosotros alguien más lo hará, y nuestra posición en el mercado pasará a estar en un alto grado de riesgo. Ser proactivos nos permitirá conocer y entender las preferencias de nuestra audiencia objetivo, y de esta forma, poder prever posibles cambios que puedan afectar nuestras ventas.
Por lo anteriormente señalado, empresas y profesionales de todas las ramas buscan potenciar su proactividad comercial. Una de las técnicas de vanguardia es la llamada “minería de datos”, o “data mining”. La unión de estas técnicas con las propias del marketing se denomina “marketing de minería de datos”. ¿En qué consiste la minería de datos? Pues entre muchas variables, es básicamente la relación de datos que existen entre tus clientes que te pueden ayudar a detectar un patrón de conducta o preferencia, sobre el cual basarte para desarrollar estrategias de distinta clase a fin de aumentar tus ventas o fidelizar tus clientes.
Especialmente si tienes o trabajas en una compañía de un tamaño considerable intentando aumentar su proactividad comercial, seguramente tendrás alguna clase de base de datos donde recopile información de cada uno de tus clientes. Pues bien, la minería de datos es básicamente la “excavación” computarizada entre las variables concernientes a tus compradores en busca de “valor”, es decir: patrones, coincidencias, anomalías o cualquier clase de información predictiva que te muestre un costado de tu negocio que no ha explotado hasta ahora.










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