Toda planificación estratégica está soportada por una visión, metas a alcanzar, objetivos y vías idóneas para conseguirlo, a esto se le denomina pensamiento estratégico, una perspectiva de progreso que contribuye a mirar el horizonte con actitud de optimismo; el pensamiento estratégico surge de la reflexión, desde el ideal de futuro. Está comprendido por aspectos clave como la observación, determinación del problema, hipótesis (qué puede pasar), selección (idea competitiva) y ejecución.