Mandos intermedios: administrar y ser administrado, son dentro de la cadena de mando en una empresa que no rinde con efectividad, quizás de las posiciones que más sufren. Sí, los propietarios e inversionistas están arriesgando su dinero, y los trabajadores son los que ejecutan la mayoría del trabajo duro, pero los gerentes medianos son los que cargan con la presión de exigir resultados y tener que ofrecerlos por su cuenta, pedir explicaciones a sus subordinados y también tener que explicar a sus superiores qué es lo que está fallando; en muchos casos, lo que termina ocurriendo es que los gerentes medianos tienen frentes de conflicto abiertos tanto arriba como abajo: una situación de perder / perder terriblemente desmoralizante.
Existen muchos factores que inciden en el rendimiento de los mandos intermedios, pero no puede evitarse considerar que quizás el factor más influyente es la forma en que un gerente mediano es dirigido por sus superiores. Cuando los gerentes medianos fallan, hay que revisar qué es lo que está haciendo la directiva. Una dirección pobre puede convertir a los jefes intermedios en malos líderes a su vez. Es algo así como las familias en donde el hijo del medio no obtiene ni el reconocimiento y estima del hijo mayor, ni la libertad y el afecto del menor. Esto crea una reacción en cadena: el ejecutivo entorpece la labor del gerente mediano, y este a su vez es displicente en su responsabilidad sobre los trabajadores.
Para que los mandos intermedios ejecuten adecuadamente sus trabajos, deben existir una serie de elementos dentro de la cultura organizacional, por ejemplo:










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