Te decidiste y ya formas parte del mundo de los trabajadores independientes. Eres un trabajador freelance. Seguramente, cuando comenzaste, creíste estar absolutamente preparado para lo que fuera. Sitio web, listo; flamante y recién estrenado perfil de LinkedIn, listo; tarjetas de visita, encuentros de networking, y hasta un cliente o dos, listo, listo y listo.