He analizado el movimiento de OpenAI al apagar Sora y cancelar un contrato de un billón de dólares con Disney. Mi lectura es clara: no es una retirada, es una reasignación masiva de recursos hacia la robótica humanoide y los agentes autónomos. En este artículo, desgloso por qué el vídeo generativo ha pasado a ser irrelevante frente al control de la interfaz física y digital.