Estadísticamente España no figura entre los principales países mundiales en digitalización, tampoco es la excepción el continente europeo. La pandemia del Covid-19 generó un desafío para las empresas y consumidores del país. En un abrir y cerrar los ojos se vieron obligados a asumir el encierro y lanzarse al uso de herramientas digitales. Teniendo como única salida incorporarse a la transformación digital en España. Asumiendo los retos del teletrabajo, compras online, procesos de despachos y entrega de productos, entre otros.