La orientación al cliente interno y externo es un aspecto vital para el éxito de una organización. Y es uno de los factores que las trasnacionales punteras a nivel mundial valoran cada vez más. El término “cliente” usualmente se asocia a las personas que adquieren nuestros productos y servicios. No obstante, en los últimos tiempos se ha determinado que para cada organización existen clientes tanto internos como externos. Además, los clientes internos tienen un vínculo directo con la capacidad de la empresa de proveer una experiencia positiva al cliente externo. Mientras que el cliente externo es todo aquel que compre lo que ofertamos. El cliente interno es cualquiera que dentro de nuestra empresa haga posible, mediante su función y cargo, el poder proveer el bien que el negocio vende.