Algunas veces comunicándote menos puedes producir más. Para los especialistas en atención al cliente, tratar de estar al día con el infinito ingreso de comunicaciones puede ser abrumador y llevarte a una sobrecarga de información.

En los viejos tiempos, sólo teníamos dos cosas: teléfono y el antiguo correo tradicional. Ahora tienes que tratar con emails, perfiles en redes sociales, mensajería de voz, fax, mensajes de texto, comentarios en múltiples plataformas, y personas golpeando a tu puerta queriendo negociar su participación en tu empresa o simplemente que les hagas un descuento en alguna mercadería. Bueno, estos últimos no tienen nada de novedoso.

Vivimos en una sociedad que nos sobrecarga de datos ininterrumpidamente. El miedo a perdernos de algo importante nos llena de ansiedad, distracción y peor aún, a hacernos adictos a la información con tal de poder dar una buena atención al cliente.