Para lograr una negociación eficaz, es indispensable conocernos a nosotros mismos. Debido a que se debe tener control en nuestra forma de comunicación corporal en la negociación. No importa lo mucho que preparemos un discurso, cuanto lo practiquemos, o el como estemos presentados. Si nuestra postura corporal en la negociación no tiene relación con nuestras palabras. De ser así, nuestro mensaje sencillamente no calará en nuestro interlocutor. La mayor parte de nuestra comunicación no es verbal, nuestros cuerpos y gestos pueden delatar lo que realmente sentimos, desde alegría hasta frustración, poniéndonos en desventaja.