Las prácticas laborales representan una transición de la vida académica al entorno profesional siendo la primera experiencia laboral para un recién titulado. Generalmente son una ventana al mundo real del trabajo pero a su vez, es la oportunidad en la que los estudiantes pueden poner en práctica los conocimientos adquiridos, desarrollar habilidades profesionales y construir su propia red de contactos. Este artículo se enfoca en proporcionar una guía esencial sobre las prácticas en empresas, destacando cinco aspectos clave que debes conocer antes de embarcarte en esta emocionante etapa de tu carrera profesional.

Prácticas laborales

Las prácticas laborales son una modalidad de formación práctica que se realiza en empresas o entidades públicas o privadas, con la que se establece una relación laboral entre el practicante y la empresa. Estas prácticas están dirigidas a estudiantes o titulados de formación profesional, universitaria o de enseñanzas artísticas, con el fin de complementar su formación teórica y facilitar su inserción laboral.

Las prácticas laborales se regulan por el Real Decreto 592/2014, de 11 de julio, y se gestionan por los centros educativos o las entidades colaboradoras. Para poder realizar estas prácticas, se deben cumplir los siguientes requisitos:

  • Estar matriculado o haber obtenido la titulación correspondiente en los últimos cinco años.
  • Tener un convenio de prácticas firmado entre el centro educativo, la empresa y el practicante.
  • Tener una duración máxima de 12 meses, prorrogables hasta 24 meses en algunos casos.
  • Tener una jornada máxima de 40 horas semanales, respetando el horario y el calendario de la empresa.
  • Tener una retribución mínima equivalente al salario mínimo interprofesional o al convenio colectivo aplicable, según el número de horas realizadas.
  • Tener una cotización a la Seguridad Social por contingencias comunes y profesionales, así como por desempleo, formación profesional y Fondo de Garantía Salarial.
  • Tener un tutor de la empresa y un tutor del centro educativo, que supervisen y evalúen el desarrollo de las prácticas.
  • Tener un certificado de prácticas al finalizar el periodo, que acredite la realización, la duración, el contenido y el resultado de las mismas.

Las prácticas laborales suponen la existencia de una relación laboral entre el practicante y la empresa, pero no implican la adquisición de la condición de trabajador fijo. Sin embargo, pueden facilitar la contratación posterior del practicante, ya sea durante o al término de las mismas. Además, las prácticas laborales pueden ser compatibles con otras ayudas o prestaciones por desempleo, siempre que se cumplan los requisitos establecidos.

Las prácticas laborales son una oportunidad para que los estudiantes o titulados adquieran una experiencia laboral acorde a su formación, y para que las empresas conozcan y valoren el talento de los jóvenes. Las prácticas laborales contribuyen a la mejora de la cualificación y la competitividad de los jóvenes y de las empresas, y a la reducción del desempleo juvenil.

Prácticas no laborales

Las prácticas no laborales son una modalidad de formación práctica que se realiza en empresas o grupos empresariales, sin que exista una relación laboral entre el practicante y la empresa. Estas prácticas están dirigidas a jóvenes desempleados con titulación oficial y sin experiencia profesional, con el fin de mejorar su empleabilidad y facilitar su inserción laboral.

Las prácticas no laborales se regulan por el Real Decreto 1543/2011, de 31 de octubre, y se gestionan por los servicios públicos de empleo de las comunidades autónomas. Para poder realizar estas prácticas, se deben cumplir los siguientes requisitos:

  • Tener entre 18 y 25 años, o entre 18 y 29 años si se está inscrito en el Sistema de Garantía Juvenil.
  • Estar en situación de desempleo e inscrito como demandante de empleo.
  • Poseer una titulación oficial universitaria, de formación profesional o un certificado de profesionalidad.
  • No haber tenido una relación laboral o una experiencia profesional superior a tres meses en la misma actividad, excepto las prácticas que formen parte de los currículos formativos.

Las prácticas no laborales tienen una duración de entre tres y nueve meses, y se realizan bajo la dirección y supervisión de un tutor de la empresa. El practicante recibe una beca de apoyo de al menos el 80% del IPREM mensual vigente, y está dado de alta en la Seguridad Social. Al finalizar las prácticas, la empresa entrega al practicante un certificado que acredita su realización.

Las prácticas no laborales no suponen la existencia de una relación laboral entre el practicante y la empresa, pero pueden facilitar la contratación posterior del practicante, ya sea durante o al término de las mismas. Además, las prácticas no laborales pueden ser compatibles con otras ayudas o prestaciones por desempleo, siempre que se cumplan los requisitos establecidos.

Las prácticas no laborales son una oportunidad para que los jóvenes adquieran una experiencia laboral acorde a su formación, y para que las empresas conozcan y valoren el talento de los jóvenes. Las prácticas no laborales contribuyen a la mejora de la cualificación y la competitividad de los jóvenes y de las empresas, y a la reducción del desempleo juvenil.