Como emprendedor, hay mucho que amar de Internet: acceso potencial a mentores de primer nivel de todo el mundo, la capacidad de consumir contenido de algún influyente que te ayudarán a navegar por este mundo empresarial despiadado y, no lo olvidemos, lo más importante: cantidades de fotos de gatos y perros.
Dicho esto, una de las espadas de doble filo que Internet ha creado es la reducción de las barreras de entrada para ser un influyente en cualquier industria. Hoy en día, prácticamente cualquier persona semipersuasiva con una conexión wifi puede posicionarse como un experto en un campo determinado. Muchos empresarios adhieren a la retórica de estos supuestos expertos, lo que les podría costar inmensas cantidades de tiempo y dinero.
Sin embargo, afortunadamente para todos, hay formas de diferenciar fácilmente a los expertos de los farsantes. Aquí están las preguntas para hacerte a tí mismo cuando quieras notar la diferencia.










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