¿Hace cuánto que no revisas tus protocolos de atención al cliente? Lo sabemos, estás ocupado. Tu calendario está lleno. La última vez que almorzaste en la oficina fue hace tanto tiempo. El restaurante que visitabas, ya no existe y abrió uno nuevo, en el mismo sitio, dos veces. Pasas tus días en reuniones consecutivas. ¿Y el correo electrónico? No vayamos allí.